viernes, 15 de diciembre de 2017

Primera base conseguida

Porque las buenas noticias también hay que comunicarlas. Esta semana acabé de estudiar el primer oral, una meta que, desde que tuve que cambiar el sistema, parecía que no volvería a alcanzar. Así que si, esto es más un recordatorio de que, si estas a mitad de camino, y hay alguna circunstancia que te hace retroceder casi hasta el principio, o incluso que te hace pensar que nunca lo conseguirás porque son muchos más los problemas que las facilidades, solo hay que ponerle ganas.

Y con ganas, quiero decir, cerrar los ojos y hacer una especie de tabula rasa. Que si tienes que autoconvencerte de que eres nueva en la oposición, lo hagas, si eso va a ayudar a que puedas llegar a un camino menos torcido que el anterior. Que llores todo lo que tengas que llorar, pero mientras tanto vayas pasando de línea en línea y de página a página, porque solo hay una manera de salir de ese nudo gordiano, y es avanzando, y cuanto mejor avances, más fuerza tendrás.

Para mi han sido casi 2 años, desde ese día del golpe en la mesa, y decir, mira, empiezo de cero si es así como voy a tener posibilidades de aprobar. Fue una decisión muy difícil, porque nadie me aseguraba (me asegura, vaya) que este camino me lleve al objetivo que me autoimpuse. De hecho, fue duro ver que 2 semanas antes llevaba 8 temas al cante, y ahora volvía a llevar 2 o 3. Sin embargo, mirando atrás, viendo cómo me sabía los temas y el número que llevaba, y cómo me los sé ahora y los que llevo, ha valido la pena.

Esta sin duda, es una meta que no tiene ningún reconocimiento externo, sin embargo, puedo decir que me siento muy orgullosa de mi misma (lo estoy escribiendo y se me saltan las lágrimas, ¡qué inesperado!), porque tomé la decisión por intuición, como cuando un invidente cruza el paso de cebra porque nota que la acera ha cambiado de fisonomía. Esperando que el cambio, le lleve al otro lado. En definitiva, confiando. 

No negaré que ese golpe de realidad, el de ser consciente de que el trabajo anterior "no había servido de nada" (y lo pongo entre comillas porque todo trabajo sirve, aunque no sea para lo que tu esperas), me ha llevado al siguiente reto, el de mi famosa confianza, en este caso, cuasi ausencia de la misma. En proceso de cambio, ya sabéis. 

Pero pienso que, si pude coger, cerrar libretas, y volver a reescribir los temas en mi cabeza, como de cero, podré ser capaz de superar lo de ahora. 

Y es que ya lo dicen, ¡querer es poder!


viernes, 8 de diciembre de 2017

Oposición Triunfo

Si yo fuera productora, me sacaría de la manga este programa: Oposición Triunfo. Porque si señores, nosotros también nos pasamos encerrados en una casa durante meses, tenemos pase de micros semanales y galas finales de tanto en tanto. Así que allá va mi propuesta:

1. HORARIO: sería un programa de "prime time", como no podía ser menos. Pero "prime time" opositor, en la hora de comer y una segunda revisión del programa para la hora de cenar. Sería un proframa flexible, no todos nuestros telespectadores tienen los mismos hábitos.

2. RESÚMENES: la vida en la "Academia" no es tan interesante como para organizar resumenes diarios de lo que ha sucedido. Lo condendaríamos todo en resúmenes semanales: con sus broncas de los profesores de la academia, sus neuras semanales, sus lloros y sus risas flojas, los puñetazos en la mesa cuando a los concursantes se les atasque un artículo y toooodas sus manías.

3. CANAL 24H: sobre todo para motivar a nuestra audiencia, para que en los momentos en que fallen las fuerzas, puedan pasarse por Youtube y ver que los concursantes están cara al libro, o que en las horas de merienda/comida/cena puedan ver de qué hablan y esparcirse un poco junto con ellos.

4. LA SELECCIÓN: se presentarán muchos candidatos, dado que no habrá limitación de tipo de oposición, ni grupo ni estudios previos. El único requisito será que los temas van cantados. Queremos que el público tenga lo que busca: espectáculo. Para seleccionarlos se les pedirá que canten 4 artículos de su ley favorita, lo más rápido posible y con los menores fallos posibles.

5. CLASES: se pasarán casi todo el día estudiando, no obstante, tendrán clases, entre otras de vocalización, mejora de memoria, psicología del alto rendimiento, deporte y alguna hora suelta de teatro. Además habrá visitas de otros opositores que lo consiguieron, y otros que no, para que puedan despejar todas sus dudas sobre el mundo que les espera ahí fuera.

6. GALAS: consistirán en cantar los temas que durante la semana se han repartido a los concursantes. Cada galas será de una temática: laboral, penal, civil, administrativo, mercantil, tributario, procesal... Todos los concursantes tendrán 5 temas de una misma materia cada semana, distintos entre sí, al menos al principio. En la Gala 0 solo deberán cantar uno designado por el tribunal, en el menor tiempo posible y con la mayor literalidad.

Luego la cosa se irá complicando. Podrán hacerse duos, cantando el mismo tema a la vez. Conforme el concurso vaya progresando, la dificultad vendrá no solo por los temas asignados, sino porque se les exigirá que hagan cosas mientras cantan: hagan la cama, se duchen, hagan mímica o bailen. La capacidad de concentración será clave en estas fases.

7. PREMIO: dado que no hay Eurooposición, además de un sustancioso premio en metálico y la posibilidad de grabar un disco con sus mejores temas cantados con alguna colaboración de altos funcionarios del Estado, el ganador obtendrá la posibilidad de tener dispensa en uno de los ejercicios de los que se componga su oposición, a su libre elección.


¿Añadiríais algo?¿Participaríais?

PD: idea producto de mi enganche a OT, todo parecido con la realidad es pura coincidencia :P

viernes, 1 de diciembre de 2017

El club de los perros viejos.

Si aún no te lo han llamado, al tiempo. Bueno, eso o tu prepa es menos directo que el mío. Así nos llama a los viejales que llevamos un tiempo en el convento. A mi me lo empezó a llamar, para mi gusto, un poco prematuramente. Pero ahora ya, me siento en disposición de asumir ese rol, de tomar posesión "del cargo".

Porque si, soy la perro viejo del grupo. Todos los que empezaron conmigo lo han dejado, nadie aprobó. Solo una persona cogió una puerta que, mágicamente se le abrió, y consiguió aprobar otras oposiciones. Después de unos meses de todos estos acontecimientos, ir a cantar ya es solo ir a cantar, ya no es encontrarte con tal o cual, o luego quedarte un poco más para comentar la jugada, el humor del prepa del día o simplemente echarte unas risas por cualquier cosa. 

Siempre encontrabas de qué hablar, unas palabras con las que ya sabías si la persona tenía un buen día o si había tenido un mal cante. No hacía falta decir nada, si le veías salir con los ojos llorosos, te atrevías a mirarle a los ojos y con una mirada le decías que ánimo, y con otra mirada te daba las gracias. O luego por whatsapp analizabamos nuestros respectivos cantes y deducíamos si es que lo habíamos hecho tan mal o realmente solo el prepa tenía un mal día.

Ahora, sin embargo, no sé si los más jóvenes tienen una limitada capacidad de conversación...o simplemente me ven como el fósil de la oposición. Si que es cierto que, cuando empecé, a los "mayores" apenas me atrevía a hablarles o les tenía una cierta veneración reverencial, pero con el tiempo acabé tener conversaciones algo fluidas con ellos. Ahora sin embargo, todo parece distinto.

En otra de las cosas en que lo noto, es en los "trucos" del prepa. Sé cuándo nos mete caña con razón y cuándo la mete solo para que no nos durmamos en los laureles. Tiene sus ventajas, pero también sus incovenientes.

Es raro entrar en este "club de los perros viejos", más aún cuando lo eres por los años, pero no por las probabilidades de éxito en la próxima convocatoria. Unas semanas atrás, esta idea me bombardeaba el cerebro, pensando en que todos los que empezaron conmigo estaban avanzando en el camino, sin darme cuenta, de que no es así. Están avanzando en otros caminos, pero en este no. Tuvieron que coger una bifurcación, o atravesar la maleza hasta llegar al paralelo, o incluso coger otro perpendicular o tangencial, pero no este. Comentando esto con gente que me quiere, siempre me dicen que me tendría que sentir una vencedora, por seguir y resistir. Pero me cuesta. Porque yo me veo en mi cabezonería, una cabezonería más.

El otro día hablando con un amigo sobre esto mismo, me decía que el cuerpo te pide cuándo parar, cuándo ya es suficiente, a lo que yo le respondí, que sé que soy tan cabezota, que con 80 años podría seguir aquí (y no es plan, seamos claros), creo que mi cuerpo no está bioquímicamente preparado para emitir esa señal, cuando mi cabeza (o/y corazón) lo quieren.

También esta semana recibí una mala noticia, ajena a mi, pero en relación con la oposición, y me ha afectado un poco más de lo que debiera. Los caminos de cada uno, son distintos, y lo que sucede en el de uno, no tiene porqué suceder en el propio, aún así siempre tendemos a hacer nuestros caminos similares. Eso, unido a temas densitos, me han hecho flaquear un poco los ánimos. No tanto como hace unos meses, pero los tengo un poco más bajitos. 

Así que nada, todo sea pasar este chaparrón de temas y ponerles luz, para que en la próxima pasada brillen más que el sol.

No estancarse es avanzar! Ánimo!

viernes, 17 de noviembre de 2017

De lo que fueron y ya (casi) no son.

Abro compuertas sobre dos temas que casi tengo superados, para dar un poco de luz a alguien que lo necesite, para que no se sienta tan solo, para que encuentre algunas cosas que me funcionaron a mi, así como para recordarme en un futuro por dónde pasé y cómo pude superarlo (y si se repite ponerlo en práctica otra vez).

1. Pensamientos repetitivos: "no voy a poder aprobar", "tanto esfuerzo no va a servir para nada", "me voy a encontrar con tropocientos años y cero experiencia, nadie me querrá contratar" y un largo etcétera. Desde luego una actitud NADA positiva, ya no digo para aprobar, sino para afrontar el estudio. Eran pelotas mentales que campaban a sus anchas en cuanto un artículo se me atragantaba o había un imprevisto que me retrasaba el estudio. Era una situación de la que era consciente y que me había propuesto superar, porque sino sabía que lo que remaba estudiando lo deshacía en lo mental. 

Para eso, un ejercicio, 10 minutos durante una semana (crono en mano) de "tiempo de preocupación". Me preocupaba a muerte, y lo escribía. Preocuparme hasta el punto de escribir que podía acabar muriendo de inanición porque nadie me iba a contratar, a mi familia le atropellaría un tren y lo poco que me quedaba perecía en un incendio. Drama puro, vamos. Pero eso sí, 10 minutos, ni uno más ni uno menos. A lo largo del día, comenzaron a desaparecer esos pensamientos agobiantes, y si aparecían, solo había que pensar "bueno, bueno, yo de esto ya me he preocupado antes y me preocuparé mañana, ahora a lo que toca".


La técnica funcionó tan bien, que el séptimo y último día de este ejercicio, me daba tanto asco, pero tantíiiiiiiiiiisimo asco preocuparme, que ni me puse a pensar ni mucho menos escribir. Desde entonces, esas pelotas mentales han desaparecido, y si vienen, viene una solitaria y triste, que con que sople un poquito, sale de escena y no reaparece empañando el estudio.

2. Ansiedad por el examen: no era ansiedad porque el examen estuviera cerca, ni siquiera porque hubiera convocatoria, era ansiedad por pensar en el examen. Un nudo en el estómago, una idea de "mira, esto es imposible". 

Una solución sencillísima, convencerme de que el aprobar no es el objetivo, es la consecuencia. Se me escapa de las manos manejar ese aprobado, porque es algo formado por muchos otros pasos pequeñines, más fáciles de controlar. Aunque es cierto, no nos vamos a engañar, y el aprobado es el objetivo, pero pensarlo como el GRAN objetivo, psicológicamente no me ayuda, al contrario, me resta, porque dejo de estar apostando a corto plazo, para apostar a largo, y el largo, como todos sabemos, es muy etéreo y sobre todo poco (poquitísimo) manejable.

Para mi ha sido la gran revelación de 2017. Ya veis la chorrada tan grande. Que es que señores es una consecuencia. Pero me ha devuelto el empuje en los cantes, a llevar los temas niquelaos (ese SI que es mi objetivo todos y cada uno de los días), a dejar de pensar tanto en un futuro examen y concentrarme mucho más. 

Así que si, aquí os he presentado los que fueron y (casi -porque nunca se sabe si se han ido del todo) ya no son. Ahora a por lo siguiente.

No estancarse es avanzar! Ánimo!

viernes, 10 de noviembre de 2017

La justa medida.

O aquello de que en el punto medio se encuentra la virtud. Salgo de una semana en la que recibí el primer cante "una caricia" y el segundo "un tortazo" del preparador. A los halagos soy casi inmune, porque no me los creo, lo de que me regalen los oídos se me da fatal porque yo veo mis mil fallos y mis imperfecciones, así que mira, el insuflar orgullo me duró el doblar la esquina de la casa del preparador. 

Sin embargo, los tortazos...ay, los tortazos,...qué bien los recibo, casi que me relamo con ellos y mi cara solo pide un "dame más, dame más". Porque es salir de allí, y parece que con cada paso soy más pequeña, más torpe, más pánfila y más de tó'. Así que, a la mañana siguiente, os podéis imaginar que para desayunar la fusta está preparada y encerada, lista para utilizar.

Pero esta mañana, aunque estaba ahí, me "ha puesto ojitos" y no os negaré que he estado a un tris de darle a la matraca, he preferido respirar, coger el tema del tortazo y ver mis fallos, su gravedad y el motivo de que sucedieran (¡bendito raciocinio que en mi casa estés siempre presente!). Los fallos existieron, pero fueron problema más de cabeza, de anticipar el error (aquello de la profecía autocumplida, soy maestro dan cuarto, os lo aseguro). Cuestión de confianza, vamos.

Además, también hay que ser consciente de que los preparadores están para apretar las tuercas. No es posible que en la misma semana haya pegado un cambio para muchísimo mejor y que empiece a dominar el temario, y a los dos días, esté como al principio de los tiempos con los retrasados. Teniendo en cuenta de que el prepa, este último día, repartió estopa a todos mis compañeros...probablemente quiso ponernos las pilas, y aunque es verdad, que los puntos flacos están ahí, no hay que dejarlos de lado y trabajar en ellos, pero no es algo para que esto parezca cualquier paso de semana santa. 

Así que ni en las nubes, ni bajo tierra, hay que seguir trabajando y no levantar la vista más allá del próximo tema, del próximo cante.

No estancarse es avanazar! Ánimo!

viernes, 27 de octubre de 2017

Manos en la obra


Mirar hacia delante.
Buscar soluciones.
Arremangarse.
Tener claro lo que se quiere y por qué se quiere.
Afrontar tus incoherencias y hacerlas coherentes con tu objetivo.
Hacerte fuerte en la adversidad.
No querer dejar de crecer, ni dejar de hacerlo.
Dejar salir los sentimientos. Todos -de eso andamos flojos todavía-.
Los temas, el objetivo; el aprobado, la consecuencia. Descarga ¿eh?.
Ser consciente de tus debilidades, y redireccionarlas en paralelo a tu meta.
Corregir, perfeccionar, afrontar.
Seriedad y profesionalidad.
Sin excusas.
Frente al sufrimiento: deporte, respiraciones, cosas que inspiran y paciencia conmigo misma la primera, con los demás también.
Estado: en espera, en casi todo (probablemente lo que más agota).
Entre inercia e impulso anda el juego.
Y entre rabia y fuerza (¿a ver si van a ser lo mismo?)
Frambuesas, fresas y chocolate (nunca mezcladas) como mimos hacia uno mismo.
Hablar con la gente, mucho (de lo malo también). Se aprende, y se siente uno útil. Romper tabúes.
Cultivarse por dentro y por fuera.
Redescubrir los temas.
Enfadarse con el temario y reconciliarse.
Enfadarse con el mundo y...eso.

Mi lista de cosas hechas, sigue siendo mucho más corta que la de cosas pendientes. Pero esa, si eso, otro día. ¿Las vuestras?

No estancarse es avanzar!

jueves, 19 de octubre de 2017

Oportunidades

La vida es perder oportunidades. Es la cara de la moneda que menos nos enseñan, pero es la que más utilizamos. Piensa, que cada decisión que tomas, excluye una pluralidad de caminos incompatibles con ella, y por ende, una inmensidad de destinos que nunca llegarás a ver, o si, pero por otros senderos.

El otro día, alguien me dijo que había muchas cosas que ya no iba a alcanzar (haciendo referencia a que los años de oposición no me lo iban a permitir ya). Me gustaría pensar que no me lo dijeron a mala fe, pero qué queréis que os diga...la lectura positiva no se la encontré en ese momento.

Sin embargo, dando vueltas al asunto, con la sangre a temperatura menos elevada y los humos algo menos subidos, estuve analizando esa frase al detalle, y sinceramente, acabe dándole la razón a una parte de lo que implicaba esa afirmación: efectivamente, habrá cosas que no alcanzaré. Pero no solo por la oposición. En eso estaba totalmente equivocada la persona en cuestión. 

Nunca llegaré a ser negra porque nací en una familia de blancos; ni llegaré a ser premio Nobel de física porque la física no es mi pasión, como tampoco seré pastelera, ni carpintera, ni ganadora olímpica de salto de vallas -esto último más que nada porque en el colegio no las conseguía saltar ni sacadas de las patas-. Efectivamente, habrá lugares a los que nunca llegaré. Por ejemplo, nunca visitaré la Luna, aunque me encantaría, porque ni podré ser astronauta ni tendré el suficiente dinero como para costearme el viaje, si al final se consigue hacer con regularidad.

Lo que quiero decir es que, cuando algún "iluminado" os venga con el cuento de "todo lo que te estás perdiendo por la oposición", tendrán toda la razón y toda la equivocación del mundo. Porque todos nos perderemos cosas a lo largo de la vida, por nuestras decisiones. El que decide tener un trabajo absorvente y llegar a la cúspide empresarial, probablemente se perderá tener una familia (tenerla y conocerla en toda su profundidad, si lo preferís); el que tenga familia y la conozca en toda su esencia, se perderá ser un magnate que trabaja alrededor del mundo; quien se dedique a la farandula, perderá su anonimato; y el anónimo se perderá sentirse querido por gente desconocida. 

Así que sí, quien sea opositor se perderá ser una persona estándar y dejará de hacer cosas de persona estándar, pero no será una consecuencia distinta que la que cualquier otra decisión pudiera provocar.

"La vida es la suma de todas tus elecciones
Albert Camus.